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Aportes preliminares a la reunión de Generación Franscisco en Rosario: "Apuntes para la discusión sobre la situación nacional y continental"

Proemio

Lo que escribo a continuación son, como lo indica el titulo solo apuntes para la discusión, producto de mi propia reflexión y de las charlas que tenemos con otros compañeros.
No intenta nada más que exponer algunas cuestiones que creo deben ser reflexionadas.
Creo haberme equivocado bastante, en los últimos tiempos, en cuestiones de coyuntura.
Sin embargo sigo creyendo en aquellas razones profundas que me hacen continuar todos los días la tarea emprendida, en cualquier circunstancia.
Mi esperanza no se funda en ideas ni en hombres. Estoy convencido que en las buenas y en las malas está presente la Providencia. Que Dios hace siempre lo mejor para nosotros, su pueblo con el que tiene una Alianza indestructible y que su plan nos lleva hacia su Reino.
Veo en los más humildes esa esperanza y me ayuda a sostener la mia.
Con esa intención escribo estas líneas.

La derrota

La derrota  electoral del FPV  legaliza el triunfo de un proyecto neoliberal explícito.
Nunca había ocurrido que un candidato con chances electorales, por intermedio de su entorno de asesores, manifestara con tanta claridad un proyecto de esas características.
Ni en los golpes de estado impulsados por esas fuerzas,  ni en la campaña previa al periodo menemista,  se habían esgrimido esas consignas económicas y sociales.
En ambos casos se había recurrido al engaño y el pueblo era sorprendido.
En este caso no.
Se puede argumentar que el candidato en sí, fue el que hizo pública menos definiciones. Ello no obstante su gestión de gobierno  y algunas afirmaciones vertidas en el  debate con Scioli, dejaban pocas dudas sobre sus intenciones.
La gravedad de esta situación estriba en el hecho de que en los golpes de estado siempre quedaba la duda si la mayoría de la población los aprobaba o no. No había forma de probarlo. Esta vez han sido los votos los que, por escaso margen,  han determinado de que lado estaba la mayoría.

Reflexionar sobre las causas

Este hecho merece una profunda reflexión sobre las causas que las determinaron.
Tratare de ir esbozando las que a mi me parecen.
En primer término me parece necesario indagar acerca de la composición social que conformó el electorado de Macri.
Creo que seria una simpleza decir que, como siempre, la clase media, se alineo con la oligarquía.
Por supuesto que en gran medida eso ocurrió, pero es innegable que sectores de los estratos más humildes también sumaron votos para el ganador.
Así como cuando analizamos en su momento el 54% de Cristina, era evidente la presencia de una buena parte de la clase media,  habrá que precisar ahora que elementos detonaron el vuelco de un electorado tradicionalmente peronista hacia el candidato de Cambiemos.
Es probable que haya que preguntarse si la clave del problema esta en las razones  del triunfo de Macri o en las razones de la derrota del FPV.
Creo que el tema a analizar es el porque de la derrota.
Y no porque sea la primera vez que el frente nacional es derrotado en las urnas. Lo fue con Alfonsin. Lo fue con la Alianza.
Pero, en ambos casos era otra fuerza política, otros liderazgos los que compitieron y ganaron. Con programas que estaban lejos de enarbolar banderas neoliberales.
Esta vez, se perdió frente a nadie. Es decir frente a un armado electoral con un candidato que ni siquiera tiene estructura política en la provincia de Buenos Aires. Se perdió frente al poder mediático, con consultoras que han tercerizado la tarea de la militancia política.

Que le pasó a la Argentina?

Tratemos de sacar bien las conclusiones, porque de una incorrecta lectura del fracaso electoral con Alfonsín, nació la renovación que hizo posible la presidencia de Menem y Duhalde, la descomposición del Movimiento Nacional  e incluso el primer tramo de la destrucción del PJ.

Porque millones de argentinos que se han visto favorecidos por medidas políticas de los gobiernos K han votado en contra de la continuidad del “Modelo”.
Comprendieron el “modelo”, y si lo comprendieron lo juzgaron insuficiente, contradictorio?
Son solo cuestiones de forma y de conducta reprochables las que deciden al elector a  votar en contra de sus  intereses que aparecen como protegidos?
Y si así fuera, que fue lo que no advirtieron o no quisieron modificar los que conducían el proceso?
Será talvez que el “relato” y el “modelo” no iban de la mano y que cuando se anunció la profundización de este último, se cambio la consigna por la famosa “sintonía fina” como si el “plan revolucionario” estuviera terminado y solo necesitaba de ajustes?
Era posible encarar la profundización del modelo sin un cambio cualitativo sustancial de la política que no consistía solamente en  recuperar el rol del estado sino y fundamentalmente recuperar la organización popular de la sociedad que garantizara que se iba verdaderamente por todo?
Pero no por todo el poder del estado y sus beneficios,  sino por todo el poder para el pueblo y se encarara definitivamente y en serio contra las corporaciones y el poder financiero y no solo con su propaladora que es Clarín.
No se puede analizar una derrota sin analizar con precisión el comportamiento de su conducción, de sus cuadros superiores y medios.
Es sabido que una de las principales funciones de la conducción superior es garantizar la unidad del dispositivo de fuerzas.
Si algo estuvo a la vista es que esa unidad no existió. Es más, se promovió el sectarismo dentro de los cuadros superiores.
Es casi de Perogrullo afirmar con el Evangelio que cuando “un reino esta dividido” la derrota es casi inexorable.
Estaban dadas las condiciones para la victoria en primera vuelta y se hizo lo posible para que eso no ocurriera.
El constante desgaste al que se sometió a nuestro candidato, bueno es decirlo, con su colaboración, y la falta de trabajo militante ostensible de sus detractores, colaboraron a no ganar en primera vuelta.
Esto ya pasó en el peronismo. Tan seguros  estábamos de ganar en el 83 que los dirigentes gremiales decían: “que gane Luder pero por poquito, no sea que el doctor se la crea”.
El escenario de la división quedo patentizado en los dos bunker de campaña: el Luna Park  y el Hotel Continental. En ambos se bebió la amargura de la derrota.
De allí al balotaje los “generales” transmitían a su fuerza un clima de derrota inminente, los enfrentamientos se hicieron mas visibles y solo la conciencia de miles de peronistas que tomaron sobre sus espaldas el ultimo tramo de la campaña, recurriendo a los antiguos y probados métodos de la acción política, personal, solidaria, de cercanía con el pueblo, ocupando las plazas, los trenes, las estaciones, aggiornando con los volantes fotocopiados,  la tiza y el carbón míticos, casi logran el milagro.
La verdad, es que con ese estado de la conducción,  haber llegado al 48,5 de los votos demuestra un estado de conciencia que habrá que tomar seriamente en cuenta.
Hay que dar espacio a la autocrítica porque si usamos atajos y subterfugios para enmascarar la realidad, la derrota puede ser mucho peor.
He seguido en las conversaciones posteriores a la elección y en las redes sociales desde veladas y aun explicitas criticas al pueblo por haber elegido mal, echando culpas sobre los dirigentes que propusieron otras opciones sin preguntarse porque votaron a Masa o a De la Zota y sobretodo quienes lo votaron. No eran acaso gran parte de  esos votos peronistas?
Y si lo hicieron como advertencia al oficialismo en la primera vuelta, porque votaron a Macri en la segunda? Hasta hubiera sido comprensible una abstención o un voto en blanco aunque esto ultimo favoreciera a Macri. Pero votaron a Macri.
Otros se han dedicado a reclamar con la famosa pregunta: No te alcanzó? Y detrás la larga lista de medidas positivas del gobierno.
Tal vez convenga volver a leer esa lista y analizar si fueron medidas completas, si el pueblo las vivió como logros de su lucha, si hubo otras medidas que reclamó y no fueron escuchadas? Si era tan imprescindible no escucharlas?
Otros optan por hacer públicas todas las falencias, debilidades, corrupciones, traiciones, etc. de los elencos que han de ocupar el gobierno. Y a quienes iban a elegir Ali Baba y los cuarenta ladrones, a Teresa de Calcuta, a San Francisco?
Talvez haya que pensar que hicimos con nuestros propios corruptos. Los protegimos? Les hicimos el aguante? Aceptamos que la corrupción era parte necesaria de la política y que eso no se podía cambiar? Y ahora pretendemos que el pueblo se asombre y se golpee el pecho por el error cometido? Es posible que digan: al final, son todos iguales.
Me parece que el Movimiento Nacional y específicamente el peronismo están acéfalos y desorganizados. Continuan existiendo en la conciencia colectiva de muchos argentinos pero no tiene conducción ni organización y ahora eso quedó muy claro.
Esto, talvez,  sea una buena noticia. No hay remedos de conducción y espero que no sean aceptados los que se autoproponen desde su mezquindad.

Nuestra América

Durante un periodo de quince años  gobernaron gobiernos populares, se avanzó en materia de establecimiento de derechos y del ejercicio de los mismos, como no había ocurrido en un siglo. Esa fue la buena noticia. Creo que de  eso no se vuelve.
Sin embargo, salvo el caso de Bolivia que progresó en cuanto a la organización popular, en el resto de los países o no se avanzo o se retrocedió. Brasil es un ejemplo de esto último. El PT conformado por distintas corrientes populares y por los sindicatos que durante décadas fueron armando el entramado político que llevó a Lula al poder, fue desmovilizándose paulatinamente en tanto crecía la ocupación del estado. Perdió el control de la calle y se enredó en una maraña de burocratización y corrupción. A pesar de haber ganado por escasos votos, hoy Dilma se debate entre concesiones para durar en su cargo y una movilización ascendente de los sectores que impulsan las mismas fuerzas que en Argentina impulsaron a Macri intenta desalojarla de la presidencia.
La victoria del 2005 sobre Busch y su propuesta del ALCA, se fue diluyendo. No hubo suficiente energía centrípeta para conjugar una conducción continental. No hubo suficiente solidaridad como para sostener ese triunfo. No hubo una conducción acertada del bloque sudamericano y no me parece razonable argumentar las muertes de Nestor y de Chavez para justificarlo. La conducción de ese proceso no podía estar en manos de Venezuela y menos de Venezuela monitoreado por Castro. Eran Argentina o Brasil a quienes correspondía esa responsabilidad.
El tiempo del progreso de las relaciones continentales coincidió con un hecho prácticamente insólito: la inversión de los términos del intercambio o sea precio internacional alto de las materias primas y bajos de los productos manufacturados.
La explicación que dio el mercado fue que un gran comprador: China había comenzado a intervenir. Siempre sospeché que esa no era toda la verdad. Que había también por motivos que desconozco un toque importante de especulación financiera en ese cambio histórico.Ya había pasado con el petróleo. Ese cambio terminó. Hemos vuelto a la normalidad.
Y, es entonces, cuando advertimos con más claridad, que no hubo en los países de Sudamérica un desarrollo sostenible. Que aun los países más industrializados como Brasil siguen teniendo a la cabeza de sus exportaciones los productos primarios. Que Venezuela siguió viviendo del petróleo como nosotros de la soja. Que Argentina volvió a industrializarse pero retornando al modelo industrial de los 80/90.  
Mientras tanto USA continuó con su política del ALCA, pero país por país, hasta alcanzar la Alianza para el Pacifico que significo un palo en la rueda de la incipiente integración.
Por último, poco se ha avanzado, sobre la integración de los pueblos. Los dirigentes de este proceso siempre creyeron mucho más en el estado que en los pueblos. Era difícil que se diera esta ultima integración cuando los pueblos vivían procesos de fragmentación y las organizaciones que debieron ponerse al frente de esos procesos estaban  enfrascadas en conflictos, que las llevaban a la división en sus propios países. Prueba evidente de ello fue el comportamiento de la organización de los trabajadores en nuestro país, dividida como nunca en cinco centrales sindicales. Con dirigentes que aparentan atender la integración formando parte de confederaciones superburocráticas que abarcan el continente pero no a los trabajadores.

Lo que viene

Vienen tiempos difíciles para nuestro pueblo. En las dificultades y en la lucha siempre se han forjado los mejores dirigentes. Existe una memoria intacta y un proceso de movilización de las nuevas generaciones.
También existe una conducción estratégica a nivel global en la persona de Francisco y una utopía por alcanzar que él ha propuesto en Laudato si,  sumamente movilizadora  mientras nos peguemos al terreno bien cerca de nuestro pueblo y comprendamos como es el desarrollo de sus propuestas tácticas ( Las 3 T y scholas).
Ahora nuestra lucha no es solo nacional. Toda América vive el mismo drama.
Hay una batalla cultural que, en el fondo, es la base de la batalla política.
La práctica política, el sistema de organización, la formación de los cuadros, el método de acumulación de poder popular deberá estar abocado  a desmontar toda la  estructura de disvalores del sistema capitalista hecho cultura global.
Las organizaciones sociales que se han ido gestando en este siglo, producto  de la crisis global, deben ser los fundamentos de una multitud de organizaciones populares que esperan ser encaradas, unidas por un hilo conductor que signifique lisa y llanamente la conformación del poder popular.
Por un tiempo el estado volverá a estar totalmente al lado del mercado. Esperemos que cuando volvamos a recuperarlo,  sea para realizar una unidad indestructible con las organizaciones sociales que garanticen el camino al cumplimiento de la utopía.
Queda –entre otros- un tema pendiente. Cual ha de ser la liga que amalgame este trabajo de la  construcción de un poder popular, que tenga como base la solidaridad y que tenga por objetivo el bien común.
Como se lucha por un desarrollo sostenible que proteja la casa común y al mismo tiempo promueva la justicia social que de felicidad a todos los hombres y todo el hombre, renunciando al consumismo con que nos corrompe el mercado?
Insistiremos en querer generar condiciones de inclusión en un sistema excluyente? Insistiremos en medir el desarrollo exclusivamente con los valores del mercado?
Francisco dice que la lucha cultural para cambiar las estructuras necesita de un hombre nuevo. El último proyecto de “hombre nuevo” lo intentó el marxismo pero queriendo utilizar la misma arcilla del capitalismo.
No será necesario que el hombre nuevo se nutra de los valores de la fe en Jesucristo, de los valores de las bienaventuranzas?
Podrán los predicadores y constructores de esa nueva sociedad transmitir algo que no viven profundamente? Podremos hacer que la autocritica llegue a la profundidad de nuestro corazón para saber como producimos el cambio en nosotros mismos mientras lo ofrecemos al resto de nuestros hermanos?

Son nuevas preguntas que quedan para la reflexión. Dios nos inspire para poder contestarlas correctamente.  

Dr. Carlos Ferré
Dr. Carlos Ferré

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