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Aportes preliminares a la reunión de Generación Franscisco en Rosario: "Análisis de la situación"

El mundo en que vivimos se encuentra inmerso en una grave situación desde múltiples puntos de vista, tanto en lo que hace a la convivencia de la humanidad, como a la crisis del pensamiento y consecuentemente la situación socio económica, caracterizada por una cada vez más injusta e irracional distribución de los bienes otorgados por la Providencia.
El papa Francisco ha manifestado dos ejes centrales para describir la situación cuando afirma que:

  1. El mundo está viviendo una tercera guerra mundial “por partes”.
  2. La humanidad está descuidando la “casa común”.

En cuanto al primer punto, en el horizonte aparecen múltiples conflictos armados de suma gravedad:

  1. La guerra en Siria (casi 300.000 muertos y más de 10.000.000 de desplazados), a lo que hay que sumarle los conflicto en Irak, desde la invasión norteamericana hasta la irrupción del EI (más de 1.000.000 de muertos y desplazados).
  2. La persistente crisis en Palestina, con su sistemática situación de violencia por el sometimiento del pueblo palestino, con foco en particular en la Franja de Gaza y Jerusalén.
  3. Los conflictos de Sudán de Sur (50.000 muertos y más de 2.000.000 de desplazados).
  4. La guerra de Nigeria (más de 13.000 muertos y 800.000 desplazados).
  5. Los conflicto en Somalia (300.000 muertos y más de 1.500.000 de desplazados) y la guerra en el Congo con 20 años de violencia, hambre y enfermedad (5.000.000 de muertos y varios millones de desplazados).
  6. La guerra de Afganistán (100.000 muertos)
  7. La guerra civil en Yemen (más de 500.000 desplazados) y en Libia (miles de muertos y 500.000 desplazados).
  8. El problema del terrorismo, originado en especial por los conflictos de Siria y Palestina.
  9. La crisis de Ucrania (5.000 muertos)
  10. Otros diversos conflictos.

El resumen de esta situación se manifiesta en la desaparición de los Estados, con múltiples ciudades totalmente destruidas y numerosas naciones fracturadas.
El papa Francisco ha manifestado durante su visita a África (en Kenia), que “la violencia, los conflictos y el terrorismo nacen de la pobreza y la frustración”, definiendo de esta manera – con absoluta claridad - la causa central de todos estos hechos.
 A esta razón fundamental le podemos agregar otras cuestiones, las que enumeramos brevemente:

  1. La doctrina de los poderosos que ha hecho que a una gran parte de la población se la considere – al decir del papa Francisco – como “descartable”.
  2. La falta de un liderazgo político mundial;
  3. La persistencia de intereses mezquinos sobre la voluntad de solucionar los conflictos, y
  4. La utilización de estas situaciones bélicas para el desarrollo de impresionantes ganancias ocultas de los grandes grupos económicos.
  5. La persistencia de arbitrarias divisiones limítrofes político-geográficas en la región y en toda África, las que son el resultado del reparto colonial de las potencias que las delimitaron, junto con la sistemática política de “balcanización” aplicada por las mismas, en particular por Gran Bretaña, sin respetar la unidad de los grupos étnicos, lingüísticos y religiosos.

Por otra parte y con relación al segundo eje, debemos agregar el irracional destrato que los grupos económicos, sustentados en particular por las grandes potencias, encabezadas por los EE.UU y China, están dando a la naturaleza.
Cuando hablamos del cuidado de la naturaleza, lógicamente ponemos en el centro a los seres humanos y no podemos menos que mencionar  las muertes por las hambrunas, en particular en el África y la esclavitud provocada por la adicción a las drogas.
La crisis valorativa de la humanidad está enmarcada en la persistencia de tres grandes actividades de acumulación de riquezas: el tráfico de armas, el narcotráfico y la especulación financiera de carácter usurario. Si la dirigencia mundial no es capaz, o no pone la voluntad necesaria para frenar estos tres flagelos, no cabe duda de que la humanidad está inmersa en una grave crisis.
Lógicamente este irracional manejo del mundo - y de sus frutos - se expresa en la situación económica mundial.
Las crisis de las burbujas especulativas han terminado de liquidar el “estado de bienestar” en los países centrales y también han afectado a la potencia económica emergente: China, la que ha visto reducidas sus tasas de crecimiento al 50%, originando un grave efecto sobre la economía mundial en general y la de los países emergentes en particular.
En lo que hace a la situación económica mundial, de no modificarse radicalmente la política de las grandes potencias, por lo menos a 5 años vista, no se avizora una recuperación de la economía planetaria. Una vez más - insistimos - las principales actividades son la especulación, el tráfico de armas y el narcotráfico y no la producción de bienes y servicios para todos los hombres. Esta es otra expresión de la crisis de la que hablamos. 
Existe una luz que permite mostrar un punto de esperanza: es el hecho de que – por primera vez en la historia de la humanidad – un hombre del sur del planeta, llegado del fin del mundo, se ha convertido en la única voz autorizada para llamar la atención a los hombres, a los pueblos y a sus dirigentes, sobre la gravedad de la situación y este hombre no tiene ni riquezas, ni misiles, sólo el valor de expresar la Palabra de Jesucristo y mostrar coherencia entre su discurso y su vida. Esto  hace que sea escuchado y al mismo tiempo lo convierte en “peligroso”.

América una gran esperanza saboteada:
El continente americano, en particular Sudamérica, también ha mostrado una luz de esperanza en los últimos años, pero cada vez más los anhelos de los pueblos por su unidad, justicia, libertad e independencia, se ven saboteados.
La preocupación de los poderosos de la tierra, primero por la caída del Muro de Berlín y el reacomodamiento del ex bloque soviético y luego por los persistentes conflictos en el Cercano Oriente, hizo que pusieran su mirada lejos del nuestro subcontinente.
Esto permitió avanzar en la paz, la justicia, el crecimiento económico y la recuperación del anhelo de unidad de los pueblos del  continente.
El surgimiento del MERCOSUR, la UNASUR, la CELAC y otros organismos de la región, sumados a la presencia de liderazgos destacados, permitieron poner fin al proyecto del ALCA, sacar de la pobreza a millones de latinoamericanos, recuperar la capacidad de decisión sobre determinadas actividades vitales para la economía de nuestras naciones y desarrollar un fuerte sentimiento latinoamericano, expresado tanto en lo cultural, como en lo socio político. Esto con independencia de las características y/o errores de cada uno de los gobiernos populares del continente.
Pero estos rápidos progresos hicieron que los grupos de poder volvieran su atención sobre nuestra región y comenzara un sistemático boicot contra los gobiernos populares y contra la unidad continental. 
Hoy el horizonte de los pueblos de América Latina ve peligrar el camino de la unidad continental, el fortalecimiento de los Estados como custodios del bien común y el avance de una más justa distribución de las riquezas.
En un rápido repaso de los puntos oscuros y luminosos que se observan en el continente, podemos destacar:


Puntos oscuros:

  • La desaparición (o debilitamiento) de varios de los líderes que pusieron fin al ALCA, con la muerte de Hugo Chavez y de Néstor Kirchner, el derrocamiento de Fernando Lugo, la ofensiva contra Lula, el acorralamiento de Bachelet y el reemplazo de Mujica por un gobierno del mismo sector, pero más propenso al arreglo con las grandes potencias.
  • El fortalecimiento de una “contra alianza” regional (la Alianza del Pacífico), impulsada por los EE.UU. a fin de alentar la vinculación de los países de la región con las grandes potencias, en negociaciones individuales y no colectivas.
  • La baja (en gran parte provocada por las grandes potencias) de los principales productos  de exportación de la región (petróleo, cobre y diversos minerales, soja y otros granos, alimentos en general, etc.).
  • La nueva concentración del poder del narcotráfico en la frontera mexicana estadounidense.
  • La falta de una política de renuncia y liderazgo por parte de la dirigencia de Brasil y Argentina.
  • Los cambios en la política exterior argentina, anunciados por el nuevo gobierno, que indican un fuerte alineamiento con los EE.UU. y el cuestionamiento a Venezuela, lo que generará dificultades en la relación con otros países del MERCOSUR.

Puntos luminosos:

  • América Latina continua siendo un continente de paz.
  • El fin del bloqueo a Cuba, impulsado por el papa Francisco es, no sólo una mejora para el pueblo cubano, sino que permite aumentar la calidad de las relaciones en toda la región.
  • El avance de las gestiones de paz en Colombia, poniendo fin a un conflicto luego de más de 60 años de guerra interna, proceso también alentado por el papa Francisco.
  • El sostenimiento de una política de unidad continental por parte de múltiples organizaciones sociales del continente.
  • El relativo alejamiento de la posibilidad de golpe institucional en Brasil, lo que permite alentar el relanzamiento del liderazgo interno de Lula, con la movilización y organización de la militancia del PT.

Como hecho teóricamente colateral, debe destacarse la circunstancia de que - por primera vez en 50 años - un país de la OTAN (Turquía) derribe a un avión ruso (lo que es muy poco probable que se haya realizado sin el conocimiento de los EE.UU.) lo que agrava las tensiones mundiales en general y europeas en particular.

Prueba clara de esta afirmación es el combate contra el EI. Todas las potencias mundiales (y de la región) afirman que están decididas a terminar con este seudo Estado Islámico, pero EE.UU y sus aliados, privilegian derrocar al gobierno Sirio; Turquía quiere impedir la organización del pueblo del Kurdistán; Francia y Gran Bretaña pretenden mantener su presencia en la región; Rusia, aliada con Irán, quiere impedir el desarrollo de “grupos ultras” que afecten la región (de la que son vecinos) y – fundamentalmente – a sus propios países; EE.UU. y Gran Bretaña, deben congeniar las pretensiones de su aliada, Arabia Saudita, sobre el mundo árabe, dado que esta potencia regional está enfrentada con el gobierno sirio e iraní y a su vez es acusada de financiar al EI, etc., etc.

Cada una de las ex potencias coloniales, junto con EE.UU e inclusive Rusia, quieren seguir teniendo influencia económica sobre una región clave en el paso entre el oriente y el occidente y por su parte los grandes grupos transnacionales, lucran con la guerra, consiguiendo prebendas, manteniendo el comercio armamentístico y comerciando con el petróleo que le compran por debajo del valor de mercado al EI (Rusia acusa a Turquía de la salida del petróleo por su territorio, mientras que los EE.UU y sus aliados no ven los barcos que se dirigen a occidente). 

Lógicamente la solución a este problema es el desarrollo de las unidades regionales y continentales, las que son saboteadas por los poderosos.

Por ejemplo la baja del precio del petróleo está favorecida por el comercio ilegal de petróleo hacia occidente por parte del EI, de grupos “rebeldes” (bandas armadas) en Siria, Irak y Libia.

Todo proceso de unidad requiere de renuncias por parte del (o de los) más poderosos y un liderazgo fuerte para compensar el poder del más fuerte. Las imposiciones de la oligarquía no han favorecido para que el gobierno brasilero hiciera las renuncias necesarias para acelerar la integración, mientras que las dificultades en Argentina no ayudan al desarrollo de un liderazgo hispano parlante para unificar la voz de toda la América hispana.   


Lic. Jorge Benedetti
Sociólogo

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