El mundo en que vivimos se encuentra inmerso en una grave situación desde múltiples puntos de vista, tanto en lo que hace a la convivencia de la humanidad, como a la crisis del pensamiento y consecuentemente la situación socio económica, caracterizada por una cada vez más injusta e irracional distribución de los bienes otorgados por la Providencia.
El papa Francisco ha manifestado dos ejes centrales para describir la situación cuando afirma que:
En cuanto al primer punto, en el horizonte aparecen múltiples conflictos armados de suma gravedad:
El resumen de esta situación se manifiesta en la desaparición de los Estados, con múltiples ciudades totalmente destruidas y numerosas naciones fracturadas.
El papa Francisco ha manifestado durante su visita a África (en Kenia), que “la violencia, los conflictos y el terrorismo nacen de la pobreza y la frustración”, definiendo de esta manera – con absoluta claridad - la causa central de todos estos hechos.
A esta razón fundamental le podemos agregar otras cuestiones, las que enumeramos brevemente:
Por otra parte y con relación al segundo eje, debemos agregar el irracional destrato que los grupos económicos, sustentados en particular por las grandes potencias, encabezadas por los EE.UU y China, están dando a la naturaleza.
Cuando hablamos del cuidado de la naturaleza, lógicamente ponemos en el centro a los seres humanos y no podemos menos que mencionar las muertes por las hambrunas, en particular en el África y la esclavitud provocada por la adicción a las drogas.
La crisis valorativa de la humanidad está enmarcada en la persistencia de tres grandes actividades de acumulación de riquezas: el tráfico de armas, el narcotráfico y la especulación financiera de carácter usurario. Si la dirigencia mundial no es capaz, o no pone la voluntad necesaria para frenar estos tres flagelos, no cabe duda de que la humanidad está inmersa en una grave crisis.
Lógicamente este irracional manejo del mundo - y de sus frutos - se expresa en la situación económica mundial.
Las crisis de las burbujas especulativas han terminado de liquidar el “estado de bienestar” en los países centrales y también han afectado a la potencia económica emergente: China, la que ha visto reducidas sus tasas de crecimiento al 50%, originando un grave efecto sobre la economía mundial en general y la de los países emergentes en particular.
En lo que hace a la situación económica mundial, de no modificarse radicalmente la política de las grandes potencias, por lo menos a 5 años vista, no se avizora una recuperación de la economía planetaria. Una vez más - insistimos - las principales actividades son la especulación, el tráfico de armas y el narcotráfico y no la producción de bienes y servicios para todos los hombres. Esta es otra expresión de la crisis de la que hablamos.
Existe una luz que permite mostrar un punto de esperanza: es el hecho de que – por primera vez en la historia de la humanidad – un hombre del sur del planeta, llegado del fin del mundo, se ha convertido en la única voz autorizada para llamar la atención a los hombres, a los pueblos y a sus dirigentes, sobre la gravedad de la situación y este hombre no tiene ni riquezas, ni misiles, sólo el valor de expresar la Palabra de Jesucristo y mostrar coherencia entre su discurso y su vida. Esto hace que sea escuchado y al mismo tiempo lo convierte en “peligroso”.
América una gran esperanza saboteada:
El continente americano, en particular Sudamérica, también ha mostrado una luz de esperanza en los últimos años, pero cada vez más los anhelos de los pueblos por su unidad, justicia, libertad e independencia, se ven saboteados.
La preocupación de los poderosos de la tierra, primero por la caída del Muro de Berlín y el reacomodamiento del ex bloque soviético y luego por los persistentes conflictos en el Cercano Oriente, hizo que pusieran su mirada lejos del nuestro subcontinente.
Esto permitió avanzar en la paz, la justicia, el crecimiento económico y la recuperación del anhelo de unidad de los pueblos del continente.
El surgimiento del MERCOSUR, la UNASUR, la CELAC y otros organismos de la región, sumados a la presencia de liderazgos destacados, permitieron poner fin al proyecto del ALCA, sacar de la pobreza a millones de latinoamericanos, recuperar la capacidad de decisión sobre determinadas actividades vitales para la economía de nuestras naciones y desarrollar un fuerte sentimiento latinoamericano, expresado tanto en lo cultural, como en lo socio político. Esto con independencia de las características y/o errores de cada uno de los gobiernos populares del continente.
Pero estos rápidos progresos hicieron que los grupos de poder volvieran su atención sobre nuestra región y comenzara un sistemático boicot contra los gobiernos populares y contra la unidad continental.
Hoy el horizonte de los pueblos de América Latina ve peligrar el camino de la unidad continental, el fortalecimiento de los Estados como custodios del bien común y el avance de una más justa distribución de las riquezas.
En un rápido repaso de los puntos oscuros y luminosos que se observan en el continente, podemos destacar:
Puntos oscuros:
Puntos luminosos:
Como hecho teóricamente colateral, debe destacarse la circunstancia de que - por primera vez en 50 años - un país de la OTAN (Turquía) derribe a un avión ruso (lo que es muy poco probable que se haya realizado sin el conocimiento de los EE.UU.) lo que agrava las tensiones mundiales en general y europeas en particular.
Prueba clara de esta afirmación es el combate contra el EI. Todas las potencias mundiales (y de la región) afirman que están decididas a terminar con este seudo Estado Islámico, pero EE.UU y sus aliados, privilegian derrocar al gobierno Sirio; Turquía quiere impedir la organización del pueblo del Kurdistán; Francia y Gran Bretaña pretenden mantener su presencia en la región; Rusia, aliada con Irán, quiere impedir el desarrollo de “grupos ultras” que afecten la región (de la que son vecinos) y – fundamentalmente – a sus propios países; EE.UU. y Gran Bretaña, deben congeniar las pretensiones de su aliada, Arabia Saudita, sobre el mundo árabe, dado que esta potencia regional está enfrentada con el gobierno sirio e iraní y a su vez es acusada de financiar al EI, etc., etc.
Cada una de las ex potencias coloniales, junto con EE.UU e inclusive Rusia, quieren seguir teniendo influencia económica sobre una región clave en el paso entre el oriente y el occidente y por su parte los grandes grupos transnacionales, lucran con la guerra, consiguiendo prebendas, manteniendo el comercio armamentístico y comerciando con el petróleo que le compran por debajo del valor de mercado al EI (Rusia acusa a Turquía de la salida del petróleo por su territorio, mientras que los EE.UU y sus aliados no ven los barcos que se dirigen a occidente).
Lógicamente la solución a este problema es el desarrollo de las unidades regionales y continentales, las que son saboteadas por los poderosos.
Por ejemplo la baja del precio del petróleo está favorecida por el comercio ilegal de petróleo hacia occidente por parte del EI, de grupos “rebeldes” (bandas armadas) en Siria, Irak y Libia.
Todo proceso de unidad requiere de renuncias por parte del (o de los) más poderosos y un liderazgo fuerte para compensar el poder del más fuerte. Las imposiciones de la oligarquía no han favorecido para que el gobierno brasilero hiciera las renuncias necesarias para acelerar la integración, mientras que las dificultades en Argentina no ayudan al desarrollo de un liderazgo hispano parlante para unificar la voz de toda la América hispana.

Lic. Jorge Benedetti
Sociólogo
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